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Propuesta para noción de conflicto

Una noción conjunta entre actores indígenas y aquéllos de la política de desarrollo es fundamental para el éxito de la comunicación en conflictos y resolución de conflictos.

Para ello, es menester lograr claridad en los siguientes puntos:

1. El surgimiento de conflictos tiene diferentes causas que se originan en distintos niveles y que se manifiestan de diversas maneras. Así, el conflicto por el diferente reconocimiento de los derechos a la tierra puede ser motivo de conflicto por los derechos de uso del agua. Y esto, a su vez, puede ser el resultado de un proceso histórico, mediante el cual el Estado y otros dirigentes externos establecieron nuevas fronteras, sin tener en cuenta los derechos tradicionales más antiguos (Ejemplo Bolivia: conflicto entre Jukumanis, Laymis y Qaqachakas). La resolución de este conflicto por la vía de la violencia puede, a la vez, tener relación con la expansión de luchas rituales exactamente establecidas en cuanto al tiempo y a la forma, a causa de reivindicaciones de poder y protección de influencias de los líderes étnicos o locales, a la búsqueda de prestigio de los “hombres jóvenes”, o bien a la ausencia de organismos jurídicos estatales −falta de legitimidad de los representantes jurídicos estatales− para ser reconocidos como mediadores.
2. Debido a que el concepto “conflicto“ no existe en muchas culturas indígenas, ni tampoco la noción subyacente, es menester aclarar muy concisamente, quiénes son los adversarios. Si se tratara de un “conflicto” interno del grupo, el mismo tiene, entonces, el significado de discordia o desarmonía. Entonces, para resolver el conflicto, habrá que crear armonía y subsanación. En cambio, si se tratara de intereses contrapuestos con actores externos −otros grupos indígenas o personas/organizaciones no indígenas− se aplica, entonces, el concepto “guerra” (Quechua: ch’axwa).
3. La resolución de “conflictos“ es encomendada a personas que tradicionalmente toman las decisiones y ejercen la mediación siguiéndose los procedimientos y ritos establecidos localmente. En todas las comunidades existen procedimientos, instrumentos y personas para abordar la desarmonía y el equilibrio de intereses. Cuando estas personas e instrumentos son controvertidos dentro de la comunidad, la investigación conjunta de las causas puede contribuir a entender el conflicto.
4. Las desarmonías sociales tienen, por lo general, una dimensión religiosa. Una premisa importante para la resolución de conflictos es comprenderlas y aplicar conjuntamente los procedimientos tradicionales para establecer la armonía.
5. En la resolución de “conflictos“ hay otros conceptos importantes que deben ser aclarados conjuntamente. “Subsanación“, “honor“, “culpa“, “respeto“, “restablecimiento de la armonía“, “violencia“ son algunos de ellos.

6. Las estrategias de resolución de “conflictos“ con actores externos (Estado, empresas, partidos, CD, etc.) requieren siempre una traducción cultural. Estos “intercesores culturales“ requieren de la confianza de todas las partes. Crear acuerdos a través de estas personas no es siempre una tarea sencilla. La persona debe gozar de prestigio y reconocimiento entre todos los involucrados y debe conocer bien los códigos culturales de ambas partes.

7. En la resolución de “conflictos“ con actores externos, a menudo no está claro quién está habilitado o autorizado para actuar.

8. Entre los principios de resolución de “conflictos“ con actores externos están, además de los principios de negociación generalmente válidos, como la transparencia y la paciencia, la participación de la comunidad respectiva y la consideración de las formas de toma de decisiones. Hay que tomar en cuenta que la experiencia de opresión, marginación y engaño de los pueblos indígenas dificulta el diálogo con los actores externos.

9. Los compromisos para la “resolución de conflictos“ con actores externos representa, en muchos casos, un problema adicional. A menudo, los resultados de las negociaciones son escritos en contratos, códigos o similares; a pesar de ello, muy pronto se presentan reclamos por parte de los indígenas, debido a que ellos no consideran que los contratos sean vinculantes. A la inversa, sus experiencias indican que los actores externos muchas veces no mantienen sus promesas. 1


1.  Heidi Feldt & Juliana Stroebele-Gregor: Pueblos Indígenas y Conflicto, 2008. P. 9-11.

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